lunes, 22 de abril de 2013


LA EXCEPCIONALIDAD COMO FORMA DE GOBERNABILIDAD.

...al organizar un gobierno que ha de ser administrado por
hombres para los hombres. La gran dificultad estriba en esto:
primeramente hay que capacitar al gobierno para mandar sobre
los gobernados: y luego obligarlo a que se regule a sí mismo.
El Federalista, LI (1788)[1]

ESCRITO POR: CAROLINA KOSZTURA RINCON 

Varios autores coinciden sobre lo desafiante que es para un gobernante el mantener y en algunos casos llegar a tener un equilibrio sobre el tema de la gobernabilidad, sin importar las distintas definiciones y divisiones que cada uno haga sobre el concepto.
Lo claro acá es la distancia y cercanía que pueda tener los mandatarios sobre su propia significación de cómo deberían gobernar; y sobre todo de como seria gobernar bien.
En el caso particular de esta investigación la gobernabilidad de Álvaro Uribe, se le podría llamar instintiva, de corazonadas; como las que puedan tener los padres de familia cuando aparecen situaciones inesperadas, donde en primera medida quieren desde el cariño de un padre a un hijo explicar con argumentos convincentes el entendido que ellos comprenden sobre el funcionamiento de la vida, explica cómo logró abstraerse de la realidad misma para poder ver desde arriba, el panorama que él bien conoce. Lo cual lo inviste de poderes sobre las decisiones, las cuales no se deben cuestionar y mucho menos desacatar.   

En efecto, lo anterior no es compatible con la administración de un país. Pero en el caso del estilo de gobernar de Álvaro Uribe con rasgos de paternalismo autoritario en su mandato. Ahora voy a tratar más puntualmente el asunto de la gobernabilidad No cabe duda, del histórico debate que se ha construido alrededor de la gobernabilidad; donde en una manera acertada se ha definido como: Un estado de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas societales y la capacidad del sistema político para responderlas de manera legítima y eficaz. (Camou, 2001, pg 10)

Colombia en la región latinoamericana es un país encuadrado dentro de los lineamientos de la globalización y en la política de securitización internacional. Esta última afianzada aún más en el gobierno de Uribe Vélez; es después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, que la securitización se insertó en los distintos temas de agenda pública. Al respecto conviene decir que el término de securitización era común escucharlo en escenarios económicos y de comercio exterior para afianzar la certidumbre financiera de las inversiones de las empresas. Aquí conviene detenerse un momento a fin de analizar el tipo de gobernabilidad ejercida por Uribe sin salirse de la lógica económica.
Basándonos en las estrategias que tuvo el gobierno, nos encontramos que ese tema era prioritario en el Plan Nacional de Desarrollo. Por ejemplo: se sabe que el principal síntoma del aumento de la pobreza es el incremento de la tasa de desempleo y la caída en los ingresos laborales de los hogares.
Durante la última crisis se presentaron varios efectos nocivos para la economía en donde resultaron muy golpeados los hogares más pobres; (1) la tasa de desempleo en Colombia aumentó a niveles superiores del 20%; (2) las mujeres y los hombres vieron reducir su ingreso en un 4,6% y en un 12,7%, respectivamente; (3) aumentó la tasa de participación en el mercado laboral de los jóvenes y niños en edad escolar, y esto tuvo como consecuencia una disminución en el número de años promedio de educación de la población –en el período 1996-2000 este número aumentó en 7,2%, mientras que en el período siguiente, 2000-2004, sólo creció 3%. (PND, 2006 - 2010).
Cierto es que la disminución de la pobreza ayuda considerablemente a la economía del país; pero también es cierto que no ayuda profundamente en la solidez económica de cada familia que deja el desempleo.
Cabe señalar, el aumento de micro créditos a familias menos favorecidas hace obligatoriamente insertarlas en la dinámica financiera, sin una política pública seria de empleo y continuidad en el mismo.
En el marco del concepto de gobernabilidad La pérdida de la conducta política[2] es evidente en el ejercicio presidencial de Uribe Vélez. Basando su discurso en la transformación de la política colombiana; crea nuevos códices de conducta institucional que no se habían hecho anteriormente en la historia del país. Recrea espacios de participación popular, de horas interminables para dar cuenta de las necesidades locales de las regiones y administrar políticamente y sobre todo democráticamente a la Colombia que en sus propias palabras ha estado olvidada por el gobierno central.
Es por eso que los consejos comunales traspasan la línea invisible de la realidad y el imaginario social. Antonio Camou lo resuelve de la siguiente manera:
“La reestructuración del espacio provoca un desperfilamiento del ámbito político. Resulta difícil precisar el lugar que ocupa la política, los límites que distinguen la esfera política de la no política, el campo de competencia propio al quehacer político, en fin, el sentido de hacer política. Tal indeterminación afecta por igual a los políticos, cada día más inseguros acerca de su rol y función, como a los ciudadanos que ya no saben dónde y cómo ejercer sus derechos. En tales condiciones, no sorprende que la gente tenga dudas acerca del valor de la política”.  (Camou, 2001, p. 91).

Traer desarrollo a las regiones se introduce, en la esencia de la democracia latinoamericana de modelo keynesiano de economía, donde le intervencionismo del Estado es determinante en la regulación del comercio. Convirtiéndose el interés general el bienestar económico de la industrias más grandes o prometedoras del país.


El gobierno de Álvaro Uribe fue autor y coautor de tres leyes económicas. 1. Biocombustibles, 2. Forestal y 3. Estatuto Rural.
Reconfigurando así la administración en temas territoriales en poco tiempo, los tres proyectos se radicaron en tan solo 39 meses, desde el 10 de abril 2004 hasta el 25 de julio 2007. (Arco Iris, 2010 p. 362)
Entonces tenemos:
·       Ley General Forestal (LEY 1021 DE 2006): Concebida como ley integral para los asuntos forestales. Pero parecía más a un régimen de aprovechamiento forestal que a uno de conservación. (Foro Nacional Ambiental, 2005. En “Y refundaron la patria”)
Posteriormente por medio de sentencia constitucional (C-030), el 23 de enero de 2008 la corte declaró inconstitucional, en su totalidad la ley forestal.
·       Ley de Saneamiento de Propiedad (LEY 1182 DE 2008): Villegas, Revelo y Uprimny de Dejusticia en la investigación realizada en el libro “Y refundaron la patria” destacan: Con el Plan Nacional de Desarrollo 2006 – 2010, se construyó un plan de reforma institucional que redefinió el campo en Colombia. La ley también modifico el Incoder, y otras instituciones; el tema de reubicación de población en zona de desastres seria asumida por la Dirección de Atención y Prevención de Desastres. La asignación de tierras a los reinsertados a cargo de la Alta Consejería para la Reintegración Social y Económica de Personas y Grupos Alzados en Armas. La atención a minorías étnicas, asumida por la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia. La administración de bienes baldíos adjudicables, a cargo de las Corporaciones Autónomas Regionales y la Unidad Administrativa Especial de Parques Nacionales Naturales. Asignación de tierras a la población desplazada, asumida por la Agencia Presidencial para la Acción Social y la cooperación Internacional. Y el saneamiento jurídico y Fiscal de bienes extinguidos e incautados en procesos judiciales de extinción de dominio, estaba a cargo de la Dirección Nacional de Estupefacientes.   
La Corte constitucional por medio de sentencia C- 175 de 2009, M.P. Luis Ernesto Vargas, declaró inconstitucional la totalidad del Estatuto.

Lo cierto es que se desvanece lo que al inicio de este tema se planteaba como significado de gobernabilidad, y es más claro aún  es la intención del gobierno Uribe de beneficiar a unos pocos a costa de la propiedad de todos los colombianos.
Siendo evidente la importancia agrícola para el empuje económico, por medio del AIS (Agro Ingreso Seguro) se materializó la intención de la reforma agraria colombiana por medio de subsidios a agricultores colombianos. La denuncia fue hecha por la Revista Cambio en el 2009:
“Acceder a un subsidio del programa Agro Ingreso Seguro es como ganarse la lotería, pero durante la gestión de Andrés Felipe Arias, hoy precandidato conservador, buen número de los que recibieron subsidios no reembolsables son grandes empresarios del campo y familias millonarias con gran influencia política regional”.

Siendo que 45 financiadores de la reelección recibieron subsidios. Además de la familia Dávila y de Valerie Domínguez, otros beneficiados fueron: Familia Tribín, zona bananera, 2.140 millones. Familia Riveros Páez, Meta, 2.000 millones. Familia Vives, zona bananera, 1.610 millones. Familia Fernández de Castro, zona bananera, 1.413 millones. Familia Posada Grillo, Valle, 1.037 millones. Familia  Cuello, La Guajira, 629 millones.

Mientras tanto el desplazamiento de los campesinos, iba en aumento, con ayuda del clientelismo armado para tales fines, que deterioran la estabilidad social de Colombia.  Siendo definitivo el efecto colateral de la Providencia en la presidencia de Uribe Vélez; ya que, llegado a este punto y con las pretensiones al inicio de su primera campaña presidencial, el segundo mandato del presidente Uribe Vélez se puede analizar como el daño colateral del primero.
La explicación radica en lo expuesto en el segundo capítulo de esta investigación planteado por Agamben, de cómo el acto de gobierno representa una zona de indecibilidad. Entre lo general y lo particular. Entre lo calculado y lo no querido.

El segundo periodo presidencial de Álvaro Uribe demuestra una vez más la línea excepcional de su mandato configurándose su carácter despótico traspasando las libertades de todos los colombianos; como lo explica Agamben en el capítulo de Maquina Providencial. Traducido por Uribe, donde el bien general reposa en los intereses económicos de los gremios, representaría el interés particular que en este caso es la sociedad colombiana campesina y obrera.

Siendo evidente la base de la gobernabilidad de Uribe Vélez, basándose en dos temas primordiales. Por un lado el manejo de la seguridad, enfocándola al servicio de los tradicionales industriales, y de los nuevos dueños de los medios de producción; reconfigurando el agro del país para así devolver los favores recibidos en la campaña presidencial. Arrollando el clientelismo a los intereses sociales del país. 



[1] Tomado de “los desafíos de la gobernabilidad”. Camou Antonio. FLACSO Mexico, 2001 - 338 páginas
[2] Para Antonio Camou: No es lo mismo tener democracia a gobernar democráticamente. Una vez conquistado un "nivel mínimo" de democracia de cara al autoritarismo, se vuelve preocupación prioritaria la gobernabilidad, o sea las condiciones de posibilidad de gobernar en el marco de las instituciones y procedimientos democráticos. La gobernabilidad democrática
es problemática no tanto por un supuesto exceso de demandas sociales. Los Desafíos de la gobernabilidad, pg 92.

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