La actual ola de globalización
neoliberal que impone un modo de producción particular basada en la explotación
y transformación descontrolada y veloz de los recursos naturales limitados,
coloca a la región Amazónica en un espacio geográfico estratégico en términos
de futuras fuentes de poder. Pero el problema se complejiza dado que los
recursos que se encuentran en el Amazonas son vitales para la supervivencia de la
humanidad y para los avances tecnológicos y medicinales. Estos son
principalmente el agua y la biodiversidad.
La
Amazonia es un territorio selvático de aproximadamente 7’400.000 km2 (4,9% del
área continental mundial). Territorio que es catalogado como la mayor reserva y
pulmón del mundo donde se produce el 70% del oxígeno mundial. La cuenca del Rio
Amazonas cuenta con 230.000 m3/seg, correspondiente a aproximadamente al 20%
del agua dulce de la superficie terrestre mundial (Amazonía posible y
sostenible, 2011).
El agua como problema
El aumento
de la densidad poblacional, la permanente escasez de agua a escala global, las
sequias debido al calentamiento global, la contaminación de los ríos y la
demanda de agua de las crecientes actividades industriales y agrícolas son en
la actualidad fuentes de disputas en torno a los usos del agua, y delimitan las
implicaciones geopolíticas del este recurso natural en Suramérica y el devenir
del territorio amazónico.
Los actores
internacionales que hacen mayor uso extensivo del agua, son las industrias
norteamericanas, indias y chinas debido su aumento en la producción industrial
y agrícola a escala global. Por lo anterior no es descabellado pensar que son
estos actores los que en la actualidad y a futuro asuman un papel trascendental
en la disputa por los recursos hídricos del continente.
Latinoamérica
por su parte cuenta con grandes reservas de agua. Una de las reservas
subterráneas más grandes del mundo es el acuífero del guaraní que comprende una
extensión de 1’195.700 Km2 en territorio de Brasil, Paraguay, Uruguay y
Argentina, con una capacidad estimada de 40.000 Km3. A lo anterior es posible
sumar dos de las cuencas más grandes del mundo: la de la Amazonía con un caudal
de 212.000 m3/seg y la del Plata con un caudal de 42.400 m3/seg. (Fernández,
Pág. 81-82)
Los
“corredores hídricos”, donde el agua juega el rol protagónico, tienen como
objetivo servir como vías de transporte de materias primas y mercancías,
fuentes de energía para usos industriales, agua para actividades productivas y
como redes de telecomunicaciones para la interconexión de los países del área.
IIRSA y el eje amazónico como corredor
hídrico
La
Iniciativa de Integración Regional para Sur América se constituye como un gran
proyecto que tiene por objeto reestructurar geográficamente la producción en el
continente, dentro de ese plan existe un eje puntual sobre la Amazonia. De tal
manera que es pertinente hacer algunas referencias sobre la lógica de la IIRSA
para determinar los intereses sobre los recursos hídricos de la cuenca
Amazónica.

El documento “IIRSA 10 años después:
sus logros y desafíos” publicado en agosto del 2011, determina el surgimiento
de la iniciativa en el año 2000 en medio del encuentro de mandatarios
suramericanos en Brasilia, esta dotará a los países (Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyanas, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y
Venezuela) de mayor integración en términos de infraestructura y una mejor
inserción económica global en términos de modernidad e influencia política y
económica. La propuesta está hoy desarrollándose bajo Ejes de Integración y
Desarrollo (EID)
y Proceso Sectoriales de integración (PSI)
junto a la visión de negocios de cada Eje y los proyectos que la componen.
En el documento
“Visión de Negocios del Eje Amazónico” (2007) producido para la Corporación
Andina de Fomento (CAF), expone más de 7
grupos de proyectos que entienden los recursos hídricos como una fuente de
energía, un canal de conexión interoceánica (Pacifico-Atlántico) y regional y
como vías de transporte para la industria agrícola, acuícola, eco-turística,
forestal (maderas, plantas medicinales y oleaginosas), extractivas y
bio-comercial.
Es así como
a través del IIRSA tanto Colombia como Brasil observan los recursos hídricos de
la cuenca Amazónica como un instrumento de producción eléctrica, interconexión
regional y transporte de materias primas a través de Hidrovías, no obstante es
Brasil quien posee mayores apuestas sobre la organización productiva en el
territorio Amazónico con más de tres grupos de proyectos.
Ejercicios de resistencia de Indígenas
y campesinos
Como hemos
observado la Amazonia tiene una gran riqueza en biodiversidad, este término
incluye también un abanico de culturas y organizaciones sociales, refiriéndose
de esta manera a la necesidad de entender la biodiversidad como un acumulado de
conocimientos nativos sobre el territorio.
Los
territorios, ricos en biodiversidad y reservas hídricas donde se han
desarrollado grandes proyectos industriales, suelen estar habitados por
indígenas y campesinos, quienes se han visto obligados a defender sus
territorios tradicionales para sobrevivir y mantener sus conocimientos de la
vida. Algunos conflictos en torno al agua en Latinoamérica son: la contaminación
medio ambiental de la compañía minera Cerro Casale y el impacto socio-ambiental
por la construcción de 6 represas hidroeléctricas por ENDESA en Chile, la contaminación toxica del rio
Mauri por la minera COMOSA y el intento de privatización del agua en Cochabamba
por aguas del Tunari en Bolivia, la creación de la Coalición de Defensa del
Agua para combatir la privatización de la Empresa Municipal de Agua Potable y
Alcantarillado de Quito en Ecuador, la organización de las comunidades
indígenas de Totonicapan en Guatemala para defender los nacimientos hídricos, y entre otros más,
la contaminación del valle Mezquital y su impacto sobre las comunidades
campesinas de los alrededores de la ciudad de México.
De tal
manera que el agua es una fuente de disputa, que al ser parte fundamental de la
vida humana, está en la cotidianidad del ser humano y todo lo que suceda en
torno a esta es de enorme sensibilidad. Lo anterior llevaría a concluir que el
modo como aborden en el presente y futuro los recursos hídricos del Amazonas
los Estados de Colombia y Brasil determinará el impacto ambiental y social
sobre las comunidades habitantes de la región Amazónica. Un modelo neoliberal,
que parte de la idea de eficiencia y productividad, en contravía de los
conocimientos nativos indígenas, y proyectos que generen desplazamientos de
habitantes nativos, con toda seguridad no traerán efectos sociales positivos.
Neoliberalismo (modelo económico
global) Vs biodiversidad
Las
interacciones humanas en términos generales y a escala global está regida por
un modo particular de producción: el neoliberalismo. Lo que plantea este modelo
es permitirle al capital la libre movilidad en todo el planeta, eliminando toda
barrera interpuesta por cualquier autoridad Estatal, argumentando que el libre
juego del mercado permite premiar a los eficientes, distribuir recursos entre
todos los factores productivos, generar riqueza y prosperidad y modernizar la
estructura económica de los países (Vega Cantor, 1999, pág. 206). Sin embargo
las realidades concretas de países como Colombia distan enormemente de esa
suposición.
Este nuevo
nicho de mercado, el “mercado de la naturaleza” se caracteriza por convertir a
los animales, plantas, genes y órganos en mercancías susceptibles de ser
transformadas y así, compradas y vendidas en el mercado farmacéutico, agrícola,
estéticos, etc. Así que el interés de las corporaciones transnacionales, como
actor no Estatal, sobre los países con mayores reservas naturales en el mundo,
se debe principalmente a la posibilidad de tener acceso a material genético y
recursos naturales para ser desarrollado como mercancía y responder a intereses
privados.
No obstante
y dado que se mantiene supeditado a los intereses de utilidad y ganancia de las
multinacionales y sus países de origen, los efectos que tiene esta metodología
de producción sobre el medio ambiente son profundamente desastrosos, pese a que
hoy hayan caras más amigables como el capitalismo verde o las apuestas por el
desarrollo sostenible. Concebir la naturaleza como un segmento del mercado
atenta contra la diversidad paisajística y la biodiversidad; se incuba la
biopiratería y el saqueo de saberes tanto indígenas como campesinos; se saquean
las riquezas genéticas; se generan disputas entre multinacionales por el
control del mercado de la naturaleza y la biodiversidad; y se colonizan
cuerpos, genes y sangres (Vega Cantor, 1999, pag. 209).
Colombia y la Amazonia
La región
amazónica colombiana posee una gran variedad de temperaturas y condiciones
ambientales y una gran riqueza de ecosistemas. Sin embargo parte de los territorios intervenidos en la Amazonia han
sido objeto de deforestación, praderización, intensificación de actividades
extractivas (pesca y minería) y establecimiento de cultivos ilícitos.
Sin embargo
y pese a sus enormes riquezas, la lectura más frecuente que se le suele hacer a
la región amazónica colombiana es que goza de un abandono Estatal y no posee
una política clara frente al uso de los recursos naturales en la región, se ha
desarrollado una explotación permanente e indiscriminada de los recursos
naturales que de una u otra forma se convierten en la generadora de riquezas no
siempre equitativamente distribuida, los pobladores no tienen una fuente solida
de sustento y el avance investigativo es muy limitado.
No obstante
existe una suerte de propósito por la conservación y el valor de los
ecosistemas y productos amazónicos. Las apuestas productivas giran en torno al
ecoturismo, la pesca, los sistemas agroforestales, el procesamiento de frutos
amazónicos, el pago por el CO2 almacenado y capturado, y la bioprospeccion
(Amazonia posible y sostenible, 2011, pág. 3). Así mismo los ríos son
utilizados como vías de comunicación e interconexión regional.
Una
problemática latente que deteriora la zona amazónica, es su constante
deforestación debido a las actividades extensivas en agricultura y ganadería,
incendios forestales y tala maderera, minería y siembra de cultivos ilícitos.
En el
escenario internacional Colombia ha procurado disponer su imagen como un Estado
protector del medio ambiente participando constantemente en foros ambientales y
en constante lucha contra el Cambio Climático adhiriéndose al protocolo de
Kioto, de hecho en la última reunión de
Rio+20 en el 2012, Colombia llevo a este escenario la propuesta de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible
que por cierto logro la acogida 192 países (Pacheco, 2012, pág. 478).
Brasil y sus recursos naturales
(hídricos)
A Brasil se
le ha considerado como una potencia regional en América Latina y una potencia
media internacional, es un país con 8’500.000 Km2 que posee 20% de las especies
del planeta, y se le reconoce como uno de los países mas megadiversos, con el
mayor número de bosques, la mayor reserva de agua dulce (11 humedales de
importancia nacional que suman más de 11’000.000 de hectáreas y 112.000 de
aguas subterráneas) y de biodiversidad del planeta (Pacheco, 2012, pág. 474).
Características
que dotarán a Brasil con la posibilidad de convertirse en el principal actor
internacional que impulse una agenda medio ambiental, y que de hecho ha sido
quien ha concretado los esfuerzos más relevantes en el tema. Muestra de ello es
la cumbre de Rio en 1992 donde se proclama la convención de Naciones Unidas
sobre cambio climático.
Las
políticas públicas que ha puesto en marcha Brasil son el Plan Nacional de
Cambio Climático en el 2008 que tiene por objetivo reducir la deforestación, la
Política Nacional de Cambio Climático que persigue la reducción de gases de
efecto invernadero en 2009 y planes sectoriales sobre reducción de emisiones
para áreas de bosque, energía, producción agropecuaria y siderurgia (Pacheco,
2012, 478)
La apuesta
de Brasil es convertirse en una economía verde, que tiene por herramienta para
erradicar la pobreza y la desigualdad social, que dinamice la economía a través
de actividades de bajo impacto ambiental y que en todos sus aspectos sea
consciente de las alteraciones al medio ambiente. Sin embardo aún dista de ese
propósito ya que la gran producción y las proyecciones sobre la industria
agrícola, ganadera y maderera atenta contra las reservas de bosques y las zonas
de biodiversidad. Las tensiones adicionalmente se proyectan a través de los
intereses de las elites económicas y quienes como los indígenas, campesinos y
organizaciones internacionales son protectoras del medio ambiente.
Un proyecto,
profundamente criticado por su impacto ambiental negativo y que detalla la
perspectiva que tienen Brasil sobre los recursos hídricos del amazonia, es la
construcción de la represa Bello Monte. Considerada como la 3ra represa más
grande del mundo y que para ser construida requerirá la inundación de 516 km2
de bosque y desplazara a más de 50.000 habitantes de la región (Pacheco, 2012,
pág. 490-491).
Conclusiones
1.
La
gran riqueza en clave de recursos naturales (hídricos) y biodiversidad que
guarda el Amazonas es una fuente de posicionamiento internacional en contenidos
concernientes al medio ambiente. Riquezas que principalmente se abordan a
través de explotación minera, industria maderera, energética, agrícola y
ganadera.
2.
Los
proyectos de reorganización productiva del Amazonas enmarcados en la Iniciativa
para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana IIRSA,
contempla el uso de los recursos hídricos del Amazonas como elemento trascendental
en el desarrollo de actividades y planes productivos en la Región.
3.
Las
políticas neoliberales, las presiones de las elites económicas, las distintas
formas de resistencia y propuestas alternativas por la conservación del medio
ambiente y sus habitantes, han de determinar cómo aborda cada país los recursos
naturales y las fuentes hídricas de la Amazonía. Por ahora, la colonización y
explotación de recursos naturales indiscriminada y el IIRSA como escenario de
negocios, van a determinar el futuro del Amazonas y sus recursos hídricos.
4.
Tanto
Colombia como Brasilobservan en los recursos hídricos y en términos generales
la biodiversidad y la riqueza natural del Amazonas como una fuente de
desarrollo nacional y posicionamiento regional e internacional. A lo que se
suma que han construido recientes lazos de cooperación regional y cabe la
posibilidad de que juntos construyan una agenda regional vinculada a los
aspectos ambientales. Sin embargo, sus políticas económicas internas no son
completamente acordes con la protección ambiental y conservación del medio
ambiente.
5. Brasil es el Estado que más ha
desarrollado una posición activa sobre los recursos hídricos de la cuenca
amazónica, en principio a través de sus políticas nacionales y luego en torno a
proyectos de carácter multilateral, entendiéndolas como vías de transporte de
mercancías, conexiones regionales y plataforma de comunicación interoceánica.
Centro de
Estudios de Relaciones Internacionales Colombia
Felipe Ríos