viernes, 31 de mayo de 2013

ESCRITOR DE LA KASA

CONTROL POLÍTICO Y SOCIAL A LOS ESCOLTAS

Carlos Eduardo Maldonado
Profesor Titular
Facultad de Ciencia Política y Gobierno
Universidad del Rosario*
Escrito para  kawsayrei.

En todas las ciudades, los ciudadanos normales son/somos víctimas, en diverso grado y momento, pero siempre intermitente y sorpresivamente, de los escoltas de los personajes de turno; o de los de siempre. Las propias autoridades -notablemente la policía- no hace nunca nada (sí: “nunca”: una palabra fuerte pero justa en este caso) para prevenir ni para controlar o castigar los desmanes de los escoltas.

En carros y en motos, a pie y en grupos, y siempre, siempre armados, físicamente y con una prepotencia que los acerca mucho, muchísimo, a la delincuencia común.  Al fin y al cabo, entre el uso legítimo de la fuerza y el hampa no hay sino una sola diferencia: la legitimidad, precisamente, y cuando esta se pierde o se erosiona, las fronteras entre escoltas y hampones son nulas. Se impone, por consiguiente, un control político y social a los desmanes de los servicios de escoltas.

En ningún país del mundo –y ciertamente en ninguno democrático e institucional- se aprecian los despropósitos diarios y repetidos de los escoltas. Frenan a los otros automóviles cuando y como lo desean, atraviesan motos y rompen en buen curso de las vías. Irrumpen en espacios públicos como si fueran propios, y en algunos espacios privados, como restaurantes o centros comerciales, por ejemplo, su lenguaje corporal y la proxemia son, por lo general, hostigantes y desafiantes antes que vigilantes y cautelativos.

Estos comportamientos son la expresión, sin ambages, de dos cosas. De un lado, miedo, y de otra parte, extralimitación en el uso de la fuerza. Miedo y extralimitación tanto de parte de los escoltas mismos, como, más sintomáticamente aún, del lado de aquellos a quienes ellos protegen. La guerra en Colombia no se vive única o principalmente en las montañas de Colombia. Se vive en la cotidianeidad en las ciudades y el campo. Vayamos por partes.

Los personajes a quienes custodian o bien les permiten dichos gestos y acciones agresivas y hostigantes o bien no los impiden ni previenen. Lo cual significa que por acción o por omisión, esos mismos personajes son culpables de la agresividad e incluso violencia de los escoltas. Es un tema básico de derecho, de ética pública y ciudadana, y de política de convivencia y derechos humanos y fundamentales.

Colombia es un país de resentidos, y el resentimiento, como ya sostuviera P. F. Strawson nace de las expectativas frustradas. De un lado, o del otro. Hablamos y estamos hablando de justicia, perdón, memoria y olvido. Pero en el conflicto social –no en el militar- que vive y ha vivido Colombia, el resentimiento es un tema político, no simplemente psicológico o emocional que tiene expresiones fuertes del lado de quienes se supone que son garantes del uso legítimo de la fuerza. Pero esa legitimidad se ve vulnerada y violada numerosas veces.

Es hora de que la ciudadanía se organice y protesta contra estos desmanes. Las páginas web y las redes sociales, primero. Pero también acciones sociales y movilizaciones políticas contra esta forma de violencia cotidiana de baja intensidad, pero permanente. ¡Hay de quienes se les crucen o lleguen a tener problemas con los escoltas! Como ya ha sucedido hasta la fecha; y como es habitual, con impunidad total. ¡Ya basta de estos y tantos desmanes! ¡Límite a los despropósitos de los escoltas. Si los personajes a quienes custodian no los previenen, les corresponde a los ciudadanos, y la sociedad civil en general denunciar, detener y prevenir tantos despropósitos que son ilegales (jurídicamente) e ilegítimos (políticamente).

La deslegitimación de la institucionalidad proviene en primer lugar de los representantes del Estado y de las fuerzas de seguridad en este caso. No de la ciudadanía ni de la oposición. Con toda seguridad, los excesos de los escoltas nada tiene que ver con los esquemas de seguridad y de protección de tantos personajes valientes en el país: periodistas amenazados, líderes sindicales y políticos protegidos por el Estado, por ejemplo. (Así como no hay que confundir las cosas, tampoco cabe hacer generalizaciones ligeras).

Llevando el tema al extremo, y cambiando un tanto de foco, el tema tiene que ver con esa condición que en el país se denomina: “vigilancia privada”. En la doble acepción de la palabra: vigilancia de ciudadanos particulares generalmente vinculados al sector púbico pero muchas veces al sector privado –que son, en realidad, la mayoría-. Y las empresas privadas de seguridad: una verdadera anomalía democrática. Y para no ir al dominio cotidiano del enorme ejército de vigilantes y porteros en edificios, conjuntos residenciales y demás. Muchos de ellos, particularmente cuando se desplazan en sus vehículos por las calles de las ciudades de Colombia, en clara actitud de desafío y prepotencia.

En fin, temas de percepción ciudadana con valor político.

*Carlos Eduardo Maldonado.
carlos.maldonado@urosario.edu.co

lunes, 27 de mayo de 2013

Brasil y Colombia: posiciones frente a los recursos hídricos de la cuenca del Amazonas



La actual ola de globalización neoliberal que impone un modo de producción particular basada en la explotación y transformación descontrolada y veloz de los recursos naturales limitados, coloca a la región Amazónica en un espacio geográfico estratégico en términos de futuras fuentes de poder. Pero el problema se complejiza dado que los recursos que se encuentran en el Amazonas son vitales para la supervivencia de la humanidad y para los avances tecnológicos y medicinales. Estos son principalmente el agua y la biodiversidad.
La Amazonia es un territorio selvático de aproximadamente 7’400.000 km2 (4,9% del área continental mundial). Territorio que es catalogado como la mayor reserva y pulmón del mundo donde se produce el 70% del oxígeno mundial. La cuenca del Rio Amazonas cuenta con 230.000 m3/seg, correspondiente a aproximadamente al 20% del agua dulce de la superficie terrestre mundial (Amazonía posible y sostenible, 2011).


El agua como problema
El aumento de la densidad poblacional, la permanente escasez de agua a escala global, las sequias debido al calentamiento global, la contaminación de los ríos y la demanda de agua de las crecientes actividades industriales y agrícolas son en la actualidad fuentes de disputas en torno a los usos del agua, y delimitan las implicaciones geopolíticas del este recurso natural en Suramérica y el devenir del territorio amazónico.
Los actores internacionales que hacen mayor uso extensivo del agua, son las industrias norteamericanas, indias y chinas debido su aumento en la producción industrial y agrícola a escala global. Por lo anterior no es descabellado pensar que son estos actores los que en la actualidad y a futuro asuman un papel trascendental en la disputa por los recursos hídricos del continente.
Latinoamérica por su parte cuenta con grandes reservas de agua. Una de las reservas subterráneas más grandes del mundo es el acuífero del guaraní que comprende una extensión de 1’195.700 Km2 en territorio de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, con una capacidad estimada de 40.000 Km3. A lo anterior es posible sumar dos de las cuencas más grandes del mundo: la de la Amazonía con un caudal de 212.000 m3/seg y la del Plata con un caudal de 42.400 m3/seg. (Fernández, Pág. 81-82)
Los “corredores hídricos”, donde el agua juega el rol protagónico, tienen como objetivo servir como vías de transporte de materias primas y mercancías, fuentes de energía para usos industriales, agua para actividades productivas y como redes de telecomunicaciones para la interconexión de los países del área.


IIRSA y el eje amazónico como corredor hídrico
La Iniciativa de Integración Regional para Sur América se constituye como un gran proyecto que tiene por objeto reestructurar geográficamente la producción en el continente, dentro de ese plan existe un eje puntual sobre la Amazonia. De tal manera que es pertinente hacer algunas referencias sobre la lógica de la IIRSA para determinar los intereses sobre los recursos hídricos de la cuenca Amazónica.

El documento “IIRSA 10 años después: sus logros y desafíos” publicado en agosto del 2011, determina el surgimiento de la iniciativa en el año 2000 en medio del encuentro de mandatarios suramericanos en Brasilia, esta dotará a los países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyanas, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela) de mayor integración en términos de infraestructura y una mejor inserción económica global en términos de modernidad e influencia política y económica. La propuesta está hoy desarrollándose bajo Ejes de Integración y Desarrollo (EID)[1] y Proceso Sectoriales de integración (PSI)[2] junto a la visión de negocios de cada Eje y los proyectos que la componen.
En el documento “Visión de Negocios del Eje Amazónico” (2007) producido para la Corporación Andina de Fomento (CAF),  expone más de 7 grupos de proyectos que entienden los recursos hídricos como una fuente de energía, un canal de conexión interoceánica (Pacifico-Atlántico) y regional y como vías de transporte para la industria agrícola, acuícola, eco-turística, forestal (maderas, plantas medicinales y oleaginosas), extractivas y bio-comercial.
Es así como a través del IIRSA tanto Colombia como Brasil observan los recursos hídricos de la cuenca Amazónica como un instrumento de producción eléctrica, interconexión regional y transporte de materias primas a través de Hidrovías, no obstante es Brasil quien posee mayores apuestas sobre la organización productiva en el territorio Amazónico con más de tres grupos de proyectos.


Ejercicios de resistencia de Indígenas y campesinos
Como hemos observado la Amazonia tiene una gran riqueza en biodiversidad, este término incluye también un abanico de culturas y organizaciones sociales, refiriéndose de esta manera a la necesidad de entender la biodiversidad como un acumulado de conocimientos nativos sobre el territorio.
Los territorios, ricos en biodiversidad y reservas hídricas donde se han desarrollado grandes proyectos industriales, suelen estar habitados por indígenas y campesinos, quienes se han visto obligados a defender sus territorios tradicionales para sobrevivir y mantener sus conocimientos de la vida. Algunos conflictos en torno al agua en Latinoamérica son: la contaminación medio ambiental de la compañía minera Cerro Casale y el impacto socio-ambiental por la construcción de 6 represas hidroeléctricas por ENDESA  en Chile, la contaminación toxica del rio Mauri por la minera COMOSA y el intento de privatización del agua en Cochabamba por aguas del Tunari en Bolivia, la creación de la Coalición de Defensa del Agua para combatir la privatización de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Quito en Ecuador, la organización de las comunidades indígenas de Totonicapan en Guatemala para defender  los nacimientos hídricos, y entre otros más, la contaminación del valle Mezquital y su impacto sobre las comunidades campesinas de los alrededores de la ciudad de México.
De tal manera que el agua es una fuente de disputa, que al ser parte fundamental de la vida humana, está en la cotidianidad del ser humano y todo lo que suceda en torno a esta es de enorme sensibilidad. Lo anterior llevaría a concluir que el modo como aborden en el presente y futuro los recursos hídricos del Amazonas los Estados de Colombia y Brasil determinará el impacto ambiental y social sobre las comunidades habitantes de la región Amazónica. Un modelo neoliberal, que parte de la idea de eficiencia y productividad, en contravía de los conocimientos nativos indígenas, y proyectos que generen desplazamientos de habitantes nativos, con toda seguridad no traerán efectos sociales positivos.


Neoliberalismo (modelo económico global) Vs biodiversidad
Las interacciones humanas en términos generales y a escala global está regida por un modo particular de producción: el neoliberalismo. Lo que plantea este modelo es permitirle al capital la libre movilidad en todo el planeta, eliminando toda barrera interpuesta por cualquier autoridad Estatal, argumentando que el libre juego del mercado permite premiar a los eficientes, distribuir recursos entre todos los factores productivos, generar riqueza y prosperidad y modernizar la estructura económica de los países (Vega Cantor, 1999, pág. 206). Sin embargo las realidades concretas de países como Colombia distan enormemente de esa suposición.
Este nuevo nicho de mercado, el “mercado de la naturaleza” se caracteriza por convertir a los animales, plantas, genes y órganos en mercancías susceptibles de ser transformadas y así, compradas y vendidas en el mercado farmacéutico, agrícola, estéticos, etc. Así que el interés de las corporaciones transnacionales, como actor no Estatal, sobre los países con mayores reservas naturales en el mundo, se debe principalmente a la posibilidad de tener acceso a material genético y recursos naturales para ser desarrollado como mercancía y responder a intereses privados.
No obstante y dado que se mantiene supeditado a los intereses de utilidad y ganancia de las multinacionales y sus países de origen, los efectos que tiene esta metodología de producción sobre el medio ambiente son profundamente desastrosos, pese a que hoy hayan caras más amigables como el capitalismo verde o las apuestas por el desarrollo sostenible. Concebir la naturaleza como un segmento del mercado atenta contra la diversidad paisajística y la biodiversidad; se incuba la biopiratería y el saqueo de saberes tanto indígenas como campesinos; se saquean las riquezas genéticas; se generan disputas entre multinacionales por el control del mercado de la naturaleza y la biodiversidad; y se colonizan cuerpos, genes y sangres (Vega Cantor, 1999, pag. 209). 


Colombia y la Amazonia
La región amazónica colombiana posee una gran variedad de temperaturas y condiciones ambientales y una gran riqueza de ecosistemas. Sin embargo parte de los  territorios intervenidos en la Amazonia han sido objeto de deforestación, praderización, intensificación de actividades extractivas (pesca y minería) y establecimiento de cultivos ilícitos.
Sin embargo y pese a sus enormes riquezas, la lectura más frecuente que se le suele hacer a la región amazónica colombiana es que goza de un abandono Estatal y no posee una política clara frente al uso de los recursos naturales en la región, se ha desarrollado una explotación permanente e indiscriminada de los recursos naturales que de una u otra forma se convierten en la generadora de riquezas no siempre equitativamente distribuida, los pobladores no tienen una fuente solida de sustento y el avance investigativo es muy limitado.
No obstante existe una suerte de propósito por la conservación y el valor de los ecosistemas y productos amazónicos. Las apuestas productivas giran en torno al ecoturismo, la pesca, los sistemas agroforestales, el procesamiento de frutos amazónicos, el pago por el CO2 almacenado y capturado, y la bioprospeccion (Amazonia posible y sostenible, 2011, pág. 3). Así mismo los ríos son utilizados como vías de comunicación e interconexión regional.
Una problemática latente que deteriora la zona amazónica, es su constante deforestación debido a las actividades extensivas en agricultura y ganadería, incendios forestales y tala maderera, minería y siembra de cultivos ilícitos.
En el escenario internacional Colombia ha procurado disponer su imagen como un Estado protector del medio ambiente participando constantemente en foros ambientales y en constante lucha contra el Cambio Climático adhiriéndose al protocolo de Kioto, de hecho  en la última reunión de Rio+20 en el 2012, Colombia llevo a este escenario la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible[3] que por cierto logro la acogida 192 países (Pacheco, 2012, pág. 478).


Brasil y sus recursos naturales (hídricos)
A Brasil se le ha considerado como una potencia regional en América Latina y una potencia media internacional, es un país con 8’500.000 Km2 que posee 20% de las especies del planeta, y se le reconoce como uno de los países mas megadiversos, con el mayor número de bosques, la mayor reserva de agua dulce (11 humedales de importancia nacional que suman más de 11’000.000 de hectáreas y 112.000 de aguas subterráneas) y de biodiversidad del planeta (Pacheco, 2012, pág. 474).
Características que dotarán a Brasil con la posibilidad de convertirse en el principal actor internacional que impulse una agenda medio ambiental, y que de hecho ha sido quien ha concretado los esfuerzos más relevantes en el tema. Muestra de ello es la cumbre de Rio en 1992 donde se proclama la convención de Naciones Unidas sobre cambio climático.
Las políticas públicas que ha puesto en marcha Brasil son el Plan Nacional de Cambio Climático en el 2008 que tiene por objetivo reducir la deforestación, la Política Nacional de Cambio Climático que persigue la reducción de gases de efecto invernadero en 2009 y planes sectoriales sobre reducción de emisiones para áreas de bosque, energía, producción agropecuaria y siderurgia (Pacheco, 2012, 478)
La apuesta de Brasil es convertirse en una economía verde, que tiene por herramienta para erradicar la pobreza y la desigualdad social, que dinamice la economía a través de actividades de bajo impacto ambiental y que en todos sus aspectos sea consciente de las alteraciones al medio ambiente. Sin embardo aún dista de ese propósito ya que la gran producción y las proyecciones sobre la industria agrícola, ganadera y maderera atenta contra las reservas de bosques y las zonas de biodiversidad. Las tensiones adicionalmente se proyectan a través de los intereses de las elites económicas y quienes como los indígenas, campesinos y organizaciones internacionales son protectoras del medio ambiente.
Un proyecto, profundamente criticado por su impacto ambiental negativo y que detalla la perspectiva que tienen Brasil sobre los recursos hídricos del amazonia, es la construcción de la represa Bello Monte. Considerada como la 3ra represa más grande del mundo y que para ser construida requerirá la inundación de 516 km2 de bosque y desplazara a más de 50.000 habitantes de la región (Pacheco, 2012, pág. 490-491).


Conclusiones
1.     La gran riqueza en clave de recursos naturales (hídricos) y biodiversidad que guarda el Amazonas es una fuente de posicionamiento internacional en contenidos concernientes al medio ambiente. Riquezas que principalmente se abordan a través de explotación minera, industria maderera, energética, agrícola y ganadera.
2.     Los proyectos de reorganización productiva del Amazonas enmarcados en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana IIRSA, contempla el uso de los recursos hídricos del Amazonas como elemento trascendental en el desarrollo de actividades y planes productivos en la Región.
3.     Las políticas neoliberales, las presiones de las elites económicas, las distintas formas de resistencia y propuestas alternativas por la conservación del medio ambiente y sus habitantes, han de determinar cómo aborda cada país los recursos naturales y las fuentes hídricas de la Amazonía. Por ahora, la colonización y explotación de recursos naturales indiscriminada y el IIRSA como escenario de negocios, van a determinar el futuro del Amazonas y sus recursos hídricos.
4.     Tanto Colombia como Brasilobservan en los recursos hídricos y en términos generales la biodiversidad y la riqueza natural del Amazonas como una fuente de desarrollo nacional y posicionamiento regional e internacional. A lo que se suma que han construido recientes lazos de cooperación regional y cabe la posibilidad de que juntos construyan una agenda regional vinculada a los aspectos ambientales. Sin embargo, sus políticas económicas internas no son completamente acordes con la protección ambiental y conservación del medio ambiente.
5.     Brasil es el Estado que más ha desarrollado una posición activa sobre los recursos hídricos de la cuenca amazónica, en principio a través de sus políticas nacionales y luego en torno a proyectos de carácter multilateral, entendiéndolas como vías de transporte de mercancías, conexiones regionales y plataforma de comunicación interoceánica.

Centro de Estudios de Relaciones Internacionales Colombia

Felipe Ríos



[1] Territorio multinacional con caracterización geo-humana, articulada a sistemas de transporte, energía y comunicaciones.
[2] Tiene por objetivo identificar y plantear soluciones para superar las talanqueras normativas e institucionales que frenen el desarrollo de la infraestructura.
[3] Objetivos que buscan luchar contra el calentamiento global en cinco escenarios: energía, agua, océanos, ciudades limpias y soberanía alimentaria.

PARTIDA DE AJEDREZ EN AMÉRICA LATINA. BLOQUES ENCONTRADOS



Sera indigno dejarse hundir por las desgracias de nuestra generación y por los peligros del futuro próximo hasta el punto de cerrarse a la esperanza, pero no lo sería menos abandonarse a la utopía y desconocer los trastornos de nuestra circunstancias. Nada puede impedir que tengamos dos deberes, que no siempre son compatible, uno hacia nuestro pueblo y otro hacia todos los pueblos. Uno de participar en los conflictos que constituyen la trama de la Historia y otro de trabajar por la paz” Raymond Aron
Hoy América Latina se convierte en el escenario clave dentro del desarrollo y crecimiento de aquellas economías que aún se encuentran estancadas a consecuencia de la crisis sistémica que afecta a los países occidentales. Sin embargo, es importante destacar que este escenario y las condiciones actuales que se presentan en América Latina responden a un carácter netamente geopolítico y estratégico por parte de las potencias mundiales.  
El que hacer de los países latinoamericanos es tarea pendiente, ya que a través de la historia se ha intentado buscar formas de integración posibles para el crecimiento y desarrollo de los países latinoamericanos, a pesar de estos esfuerzos hoy la integración en América Latina se encuentra dividida en dos bloques de poder fundamentales.

Bloque del Pacífico (Perú, México, Chile y Colombia)
Ahora bien, dentro del marco de celebración de la séptima cumbre de la Alianza del Pacífico, celebrada en la ciudad de Cali, el presidente Juan Manuel Santos inicia su discurso con una serie de estadísticas a favor de América Latina además de mencionar que la unión de estas cuatro naciones (Perú, México, Chile y Colombia) representan la octava economía del mundo.[1] Y que a futuro este bloque permitiría el ingreso a Colombia al bloque mundial de países del pacífico a la que pertenecen las mejores economías asiáticas, que a mi opinión es bastante ilógico, ya que si no se ha logrado aún una integración real en términos de cooperación entre naciones latinocaribeñas donde el factor social juegue el papel fundamental, mucho menos podríamos participar de manera favorable dentro del bloque asiático APEC[2] donde se encuentran las potencias económicas. El hipotético caso de ingreso del país a la APEC representaría de nuevo, pérdida de soberanía, desaceleración de la economía, desmantelación de la industria nacional, significaría acabar con el agro y términos generales destrucción del aparato económico del país, es llegar de nuevo a firmar TLC´s con estos países.
Sin embargo, para los grandes empresarios así como también para nuestra canciller María Ángela Holguín, para el Ministro de Comercio Exterior y algunos congresistas que desconocen las realidades sociales del país y que piensan la entrada de capital foráneo de forma masiva y sin ningún marco reglamentario al país, representa la solución a los problemas estructurales y de fondo que día a día afectan a muchos colombianos.
Sin conocer realmente que este tipo de Alianzas acaban con la economía nacional, tal cual como lo afirma la Sociedad de Agricultores de Colombia que deja estipulado que al entrar en vigencia este “tratado de libre comercio” estaría en juego el 48% de la producción agropecuaria, la cual le aporta 1.2 millones de empleos al país. Lo cual es totalmente acertado ya que México es país “industrializado” y experto dentro de sector agrícola, lo que haría el intercambio comercial terminar de destruir el aparato agrícola que existe en el país.
Pero, Alianza que el presidente de Estados Unidos aplaude, porque representa una estrategia geopolítica acertada en América Latina. “Obama pretende recuperar la iniciativa de las relaciones interamericanas, detener el avance de potencias extraregionales (fundamentalmente China, socio comercial y financiero privilegiado para Argentina, Brasil y Venezuela)”.[3] Así las cosas queda totalmente claro cuáles son los países estratégicos para Estados Unidos para continuar con su proceso de expansión y colonización en América Latina, este sería el nuevo intento del fracasado ALCA.


Nuevas y más oportunidades para empresarios, y los campesinos que?
Como se ha podido observar Alianza de Pacífico representa un convenio o acuerdo más donde el principal foco de atención se centra en la disminución de aranceles para permitir de esta manera que Colombia continúe con la exportación de materias primas (el cual no genera empleo, ni industrialización de las empresas nacionales) hacia el exterior sin generar un valor agregado, la pregunta se hace a partir de ¿quiénes tiene estas materias primas? Son las mismas empresas que participan de este evento quienes acaparan las riquezas de las economías latinoamericanas dentro de las cuales se pueden destacar, Mitsubishi Corporation, Mitsui & Co., Ltd. y The Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ Ltd de Japón; Petróleos Mexicanos y América Móvil, de México; y ACS Servicios Comunicaciones y Energía y Gas Natural Fenosa, Pemex, Copec, Femsa, Cemex, Telmex, SigdoKoppers, Falabella y Ripley.
La pregunta que deberíamos hacernos ahora es donde se está integrando a las comunidades campesinas y a la población rural de estos cuatro países. No existe  participación tal que les permita expresar sugerencias o comentarios en referencia a la toma de decisiones de los territorios integrante en la sociedad.


Bloque del Atlántico (Venezuela, Brasil y Argentina)
Bloque constituido principalmente por gobiernos populares antiimperialistas donde Venezuela, Brasil y Argentina marcan el derrotero para el Atlántico mediante esfuerzos y propuestas de integración pluralista, participativa y autónoma para América Latina, lo que ha permitido durante los últimos años la creación de diversos proyectos integracionistas como lo son el ALBA, MERCOSUR, UNASUR  y CELAC,  que si bien para el caso del MERCOSUR Colombia se encuentra asociado y para la CELAC se encuentra como país miembro, dentro del proyecto del ALBA para Colombia esta propuesta se encuentra totalmente adversa al pensamiento neoliberal que ha caracterizado a nuestro país.
Para nuestro objeto de estudio el MERCOSUR es referente para este bloque, el Mercado Común del Sur fue creado el 26 de marzo de 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Concebido como un instrumento facilitador de integración de los países miembros de la economía mundial.
Actualmente el MERCOSUR tiene un PIB de 3,3 billones de dólares, que representan aproximadamente el 82,3% del Producto Interno total de Sur América. Sin embargo este proceso de convergencia entre naciones ha presentado diversos obstáculos para su consolidación. Pero que más allá de los inconvenientes que presentan representa un proyecto donde converge no solo el término comercial, sino que además entiende las realidades económicas[4] de los países por lo se crea un “Fondo para la Convergencia Estructural (FOCEM), operativo desde 2006, que constituye el primer instrumento financiero del bloque con el objetivo de contribuir a la reducción de las asimetrías” [5].
En ese sentido MERCOSUR se ha planteado reactivar de manera prioritaria cada uno de los proyectos establecidos con las naciones firmantes, así como también el ingreso de nuevas naciones que le permitan dar dinamismo y resultados en términos positivos para la región.
Como parte concluyente dentro de este análisis, me parece preocupante la situación actual de América Latina, porque si continuamos dividiéndonos de la forma como se está planteando, los únicos ganadores será en este caso Estados Unidos. Claramente es indispensable acotar que desafortunadamente países como Colombia aún siguen bajo el dominio imperialista (patio traseros estratégico).  


Centro de Estudios de Relaciones Internacionales Colombia

Liliana Pulido Báez
Email: liliana.pulido.baez@hotmail.com      

BIBLIOGRAFÍA
1.      BOUZAS, Roberto “Profundización del MERCOSUR y Desafío de las Disparidades”, en: MERCOSUR: Regional Governance, Asimetrías e Integración Profunda. Río de Janeiro: Banco Interamericano de Desarrollo.(2005).

2.      GUIDO, Emilio. "La cumbre del tío Obama”. Sitio web "Miradas al sur". Edición Año 6. Número 260, entrada del 12 de mayo 2013, consultado el 20de mayo de 2013.http://sur.infonews.com/notas/la-cumbre-del-tio-obama

3.      RAMÍREZ, Andrés. "EEUU mueve sus piezas en el Pacífico latinoamericano”. Sitio web "América Latina en movimiento". Entrada del 19 de mayo 2013, consultado el 20 de mayo de 2013. http://alainet.org/active/64106

BLUE, radio. “Alocución del presidente Juan Manuel Santos. Consultado 23 mayo. http://www.bluradio.com/30181/alocucion-del-presidente-santos-con-motivo-de-la-cumbre-alianza-del-pacifico


[1]La Alianza del Pacífico es mucho más que un tratado de libre comercio: es un proceso de integración que implica la facilitación del comercio, la inversión y la movilidad entre los países miembros y una mayor fortaleza frente a los mercados mundiales (alocución presidente de la Republica)
[2]Foro multilateral creado en 1989, con el fin de consolidar el crecimiento y la prosperidad de los países del Pacífico, que trata temas relacionados con el intercambio comercial, coordinación económica y cooperación entre sus integrantes.
[3]  La cumbre del tío Obama. Revista Miradas al Sur. Edición número 260. Año 6. Recuperado el 20 de mayo de 2013.
[4]Las diferencias o similitudes de algunos indicadores como el ingreso per cápita y el tamaño de los potenciales participantes en el proceso integrativo medido por el PNB total, parece ser de mayor importancia en los procesos de integración entre Estados menos desarrollados que en el caso de los acuerdos entre Estados industrializados. “Los complejos caminos del Mercosur: ¿integración o desintegración sudamericana?”. María Susana Durán Sáenz. Recuperado el 23 de mayo de 2013
[5] Tomado de http://www.mercosur.int/focem/. Recuperado el 23 de mayo de 2013