lunes, 27 de mayo de 2013

Brasil y Colombia: posiciones frente a los recursos hídricos de la cuenca del Amazonas



La actual ola de globalización neoliberal que impone un modo de producción particular basada en la explotación y transformación descontrolada y veloz de los recursos naturales limitados, coloca a la región Amazónica en un espacio geográfico estratégico en términos de futuras fuentes de poder. Pero el problema se complejiza dado que los recursos que se encuentran en el Amazonas son vitales para la supervivencia de la humanidad y para los avances tecnológicos y medicinales. Estos son principalmente el agua y la biodiversidad.
La Amazonia es un territorio selvático de aproximadamente 7’400.000 km2 (4,9% del área continental mundial). Territorio que es catalogado como la mayor reserva y pulmón del mundo donde se produce el 70% del oxígeno mundial. La cuenca del Rio Amazonas cuenta con 230.000 m3/seg, correspondiente a aproximadamente al 20% del agua dulce de la superficie terrestre mundial (Amazonía posible y sostenible, 2011).


El agua como problema
El aumento de la densidad poblacional, la permanente escasez de agua a escala global, las sequias debido al calentamiento global, la contaminación de los ríos y la demanda de agua de las crecientes actividades industriales y agrícolas son en la actualidad fuentes de disputas en torno a los usos del agua, y delimitan las implicaciones geopolíticas del este recurso natural en Suramérica y el devenir del territorio amazónico.
Los actores internacionales que hacen mayor uso extensivo del agua, son las industrias norteamericanas, indias y chinas debido su aumento en la producción industrial y agrícola a escala global. Por lo anterior no es descabellado pensar que son estos actores los que en la actualidad y a futuro asuman un papel trascendental en la disputa por los recursos hídricos del continente.
Latinoamérica por su parte cuenta con grandes reservas de agua. Una de las reservas subterráneas más grandes del mundo es el acuífero del guaraní que comprende una extensión de 1’195.700 Km2 en territorio de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, con una capacidad estimada de 40.000 Km3. A lo anterior es posible sumar dos de las cuencas más grandes del mundo: la de la Amazonía con un caudal de 212.000 m3/seg y la del Plata con un caudal de 42.400 m3/seg. (Fernández, Pág. 81-82)
Los “corredores hídricos”, donde el agua juega el rol protagónico, tienen como objetivo servir como vías de transporte de materias primas y mercancías, fuentes de energía para usos industriales, agua para actividades productivas y como redes de telecomunicaciones para la interconexión de los países del área.


IIRSA y el eje amazónico como corredor hídrico
La Iniciativa de Integración Regional para Sur América se constituye como un gran proyecto que tiene por objeto reestructurar geográficamente la producción en el continente, dentro de ese plan existe un eje puntual sobre la Amazonia. De tal manera que es pertinente hacer algunas referencias sobre la lógica de la IIRSA para determinar los intereses sobre los recursos hídricos de la cuenca Amazónica.

El documento “IIRSA 10 años después: sus logros y desafíos” publicado en agosto del 2011, determina el surgimiento de la iniciativa en el año 2000 en medio del encuentro de mandatarios suramericanos en Brasilia, esta dotará a los países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyanas, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela) de mayor integración en términos de infraestructura y una mejor inserción económica global en términos de modernidad e influencia política y económica. La propuesta está hoy desarrollándose bajo Ejes de Integración y Desarrollo (EID)[1] y Proceso Sectoriales de integración (PSI)[2] junto a la visión de negocios de cada Eje y los proyectos que la componen.
En el documento “Visión de Negocios del Eje Amazónico” (2007) producido para la Corporación Andina de Fomento (CAF),  expone más de 7 grupos de proyectos que entienden los recursos hídricos como una fuente de energía, un canal de conexión interoceánica (Pacifico-Atlántico) y regional y como vías de transporte para la industria agrícola, acuícola, eco-turística, forestal (maderas, plantas medicinales y oleaginosas), extractivas y bio-comercial.
Es así como a través del IIRSA tanto Colombia como Brasil observan los recursos hídricos de la cuenca Amazónica como un instrumento de producción eléctrica, interconexión regional y transporte de materias primas a través de Hidrovías, no obstante es Brasil quien posee mayores apuestas sobre la organización productiva en el territorio Amazónico con más de tres grupos de proyectos.


Ejercicios de resistencia de Indígenas y campesinos
Como hemos observado la Amazonia tiene una gran riqueza en biodiversidad, este término incluye también un abanico de culturas y organizaciones sociales, refiriéndose de esta manera a la necesidad de entender la biodiversidad como un acumulado de conocimientos nativos sobre el territorio.
Los territorios, ricos en biodiversidad y reservas hídricas donde se han desarrollado grandes proyectos industriales, suelen estar habitados por indígenas y campesinos, quienes se han visto obligados a defender sus territorios tradicionales para sobrevivir y mantener sus conocimientos de la vida. Algunos conflictos en torno al agua en Latinoamérica son: la contaminación medio ambiental de la compañía minera Cerro Casale y el impacto socio-ambiental por la construcción de 6 represas hidroeléctricas por ENDESA  en Chile, la contaminación toxica del rio Mauri por la minera COMOSA y el intento de privatización del agua en Cochabamba por aguas del Tunari en Bolivia, la creación de la Coalición de Defensa del Agua para combatir la privatización de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Quito en Ecuador, la organización de las comunidades indígenas de Totonicapan en Guatemala para defender  los nacimientos hídricos, y entre otros más, la contaminación del valle Mezquital y su impacto sobre las comunidades campesinas de los alrededores de la ciudad de México.
De tal manera que el agua es una fuente de disputa, que al ser parte fundamental de la vida humana, está en la cotidianidad del ser humano y todo lo que suceda en torno a esta es de enorme sensibilidad. Lo anterior llevaría a concluir que el modo como aborden en el presente y futuro los recursos hídricos del Amazonas los Estados de Colombia y Brasil determinará el impacto ambiental y social sobre las comunidades habitantes de la región Amazónica. Un modelo neoliberal, que parte de la idea de eficiencia y productividad, en contravía de los conocimientos nativos indígenas, y proyectos que generen desplazamientos de habitantes nativos, con toda seguridad no traerán efectos sociales positivos.


Neoliberalismo (modelo económico global) Vs biodiversidad
Las interacciones humanas en términos generales y a escala global está regida por un modo particular de producción: el neoliberalismo. Lo que plantea este modelo es permitirle al capital la libre movilidad en todo el planeta, eliminando toda barrera interpuesta por cualquier autoridad Estatal, argumentando que el libre juego del mercado permite premiar a los eficientes, distribuir recursos entre todos los factores productivos, generar riqueza y prosperidad y modernizar la estructura económica de los países (Vega Cantor, 1999, pág. 206). Sin embargo las realidades concretas de países como Colombia distan enormemente de esa suposición.
Este nuevo nicho de mercado, el “mercado de la naturaleza” se caracteriza por convertir a los animales, plantas, genes y órganos en mercancías susceptibles de ser transformadas y así, compradas y vendidas en el mercado farmacéutico, agrícola, estéticos, etc. Así que el interés de las corporaciones transnacionales, como actor no Estatal, sobre los países con mayores reservas naturales en el mundo, se debe principalmente a la posibilidad de tener acceso a material genético y recursos naturales para ser desarrollado como mercancía y responder a intereses privados.
No obstante y dado que se mantiene supeditado a los intereses de utilidad y ganancia de las multinacionales y sus países de origen, los efectos que tiene esta metodología de producción sobre el medio ambiente son profundamente desastrosos, pese a que hoy hayan caras más amigables como el capitalismo verde o las apuestas por el desarrollo sostenible. Concebir la naturaleza como un segmento del mercado atenta contra la diversidad paisajística y la biodiversidad; se incuba la biopiratería y el saqueo de saberes tanto indígenas como campesinos; se saquean las riquezas genéticas; se generan disputas entre multinacionales por el control del mercado de la naturaleza y la biodiversidad; y se colonizan cuerpos, genes y sangres (Vega Cantor, 1999, pag. 209). 


Colombia y la Amazonia
La región amazónica colombiana posee una gran variedad de temperaturas y condiciones ambientales y una gran riqueza de ecosistemas. Sin embargo parte de los  territorios intervenidos en la Amazonia han sido objeto de deforestación, praderización, intensificación de actividades extractivas (pesca y minería) y establecimiento de cultivos ilícitos.
Sin embargo y pese a sus enormes riquezas, la lectura más frecuente que se le suele hacer a la región amazónica colombiana es que goza de un abandono Estatal y no posee una política clara frente al uso de los recursos naturales en la región, se ha desarrollado una explotación permanente e indiscriminada de los recursos naturales que de una u otra forma se convierten en la generadora de riquezas no siempre equitativamente distribuida, los pobladores no tienen una fuente solida de sustento y el avance investigativo es muy limitado.
No obstante existe una suerte de propósito por la conservación y el valor de los ecosistemas y productos amazónicos. Las apuestas productivas giran en torno al ecoturismo, la pesca, los sistemas agroforestales, el procesamiento de frutos amazónicos, el pago por el CO2 almacenado y capturado, y la bioprospeccion (Amazonia posible y sostenible, 2011, pág. 3). Así mismo los ríos son utilizados como vías de comunicación e interconexión regional.
Una problemática latente que deteriora la zona amazónica, es su constante deforestación debido a las actividades extensivas en agricultura y ganadería, incendios forestales y tala maderera, minería y siembra de cultivos ilícitos.
En el escenario internacional Colombia ha procurado disponer su imagen como un Estado protector del medio ambiente participando constantemente en foros ambientales y en constante lucha contra el Cambio Climático adhiriéndose al protocolo de Kioto, de hecho  en la última reunión de Rio+20 en el 2012, Colombia llevo a este escenario la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible[3] que por cierto logro la acogida 192 países (Pacheco, 2012, pág. 478).


Brasil y sus recursos naturales (hídricos)
A Brasil se le ha considerado como una potencia regional en América Latina y una potencia media internacional, es un país con 8’500.000 Km2 que posee 20% de las especies del planeta, y se le reconoce como uno de los países mas megadiversos, con el mayor número de bosques, la mayor reserva de agua dulce (11 humedales de importancia nacional que suman más de 11’000.000 de hectáreas y 112.000 de aguas subterráneas) y de biodiversidad del planeta (Pacheco, 2012, pág. 474).
Características que dotarán a Brasil con la posibilidad de convertirse en el principal actor internacional que impulse una agenda medio ambiental, y que de hecho ha sido quien ha concretado los esfuerzos más relevantes en el tema. Muestra de ello es la cumbre de Rio en 1992 donde se proclama la convención de Naciones Unidas sobre cambio climático.
Las políticas públicas que ha puesto en marcha Brasil son el Plan Nacional de Cambio Climático en el 2008 que tiene por objetivo reducir la deforestación, la Política Nacional de Cambio Climático que persigue la reducción de gases de efecto invernadero en 2009 y planes sectoriales sobre reducción de emisiones para áreas de bosque, energía, producción agropecuaria y siderurgia (Pacheco, 2012, 478)
La apuesta de Brasil es convertirse en una economía verde, que tiene por herramienta para erradicar la pobreza y la desigualdad social, que dinamice la economía a través de actividades de bajo impacto ambiental y que en todos sus aspectos sea consciente de las alteraciones al medio ambiente. Sin embardo aún dista de ese propósito ya que la gran producción y las proyecciones sobre la industria agrícola, ganadera y maderera atenta contra las reservas de bosques y las zonas de biodiversidad. Las tensiones adicionalmente se proyectan a través de los intereses de las elites económicas y quienes como los indígenas, campesinos y organizaciones internacionales son protectoras del medio ambiente.
Un proyecto, profundamente criticado por su impacto ambiental negativo y que detalla la perspectiva que tienen Brasil sobre los recursos hídricos del amazonia, es la construcción de la represa Bello Monte. Considerada como la 3ra represa más grande del mundo y que para ser construida requerirá la inundación de 516 km2 de bosque y desplazara a más de 50.000 habitantes de la región (Pacheco, 2012, pág. 490-491).


Conclusiones
1.     La gran riqueza en clave de recursos naturales (hídricos) y biodiversidad que guarda el Amazonas es una fuente de posicionamiento internacional en contenidos concernientes al medio ambiente. Riquezas que principalmente se abordan a través de explotación minera, industria maderera, energética, agrícola y ganadera.
2.     Los proyectos de reorganización productiva del Amazonas enmarcados en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana IIRSA, contempla el uso de los recursos hídricos del Amazonas como elemento trascendental en el desarrollo de actividades y planes productivos en la Región.
3.     Las políticas neoliberales, las presiones de las elites económicas, las distintas formas de resistencia y propuestas alternativas por la conservación del medio ambiente y sus habitantes, han de determinar cómo aborda cada país los recursos naturales y las fuentes hídricas de la Amazonía. Por ahora, la colonización y explotación de recursos naturales indiscriminada y el IIRSA como escenario de negocios, van a determinar el futuro del Amazonas y sus recursos hídricos.
4.     Tanto Colombia como Brasilobservan en los recursos hídricos y en términos generales la biodiversidad y la riqueza natural del Amazonas como una fuente de desarrollo nacional y posicionamiento regional e internacional. A lo que se suma que han construido recientes lazos de cooperación regional y cabe la posibilidad de que juntos construyan una agenda regional vinculada a los aspectos ambientales. Sin embargo, sus políticas económicas internas no son completamente acordes con la protección ambiental y conservación del medio ambiente.
5.     Brasil es el Estado que más ha desarrollado una posición activa sobre los recursos hídricos de la cuenca amazónica, en principio a través de sus políticas nacionales y luego en torno a proyectos de carácter multilateral, entendiéndolas como vías de transporte de mercancías, conexiones regionales y plataforma de comunicación interoceánica.

Centro de Estudios de Relaciones Internacionales Colombia

Felipe Ríos



[1] Territorio multinacional con caracterización geo-humana, articulada a sistemas de transporte, energía y comunicaciones.
[2] Tiene por objetivo identificar y plantear soluciones para superar las talanqueras normativas e institucionales que frenen el desarrollo de la infraestructura.
[3] Objetivos que buscan luchar contra el calentamiento global en cinco escenarios: energía, agua, océanos, ciudades limpias y soberanía alimentaria.

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