LA ERA DE: LAS RE – EVOLUCIONES
Por: Carolina Kosztura Rincón
Las
transformaciones y cambios sociales, enmarcan una situación y entorno
particular coyuntural, tenemos pues, que los procesos revolucionarios de
Francia, Rusia, Inglaterra han sido diferentes que en el medio oriente. En
estos últimos los procesos revolucionarios
se caracterizan por su carácter
religioso. En todo caso se quiere precisar en este ensayo que cada proceso es diferente y de
características definitivas para el éxito del asunto.
A
partir de un análisis breve de los procesos re - evolucionarios se quiere dejar
la inquietud de que: los fenómenos sociales son cambiantes y transformadores,
son hermosos significativos, llenantes, consoladores, reivindicadores,
particulares y sobre todo necesarios. Naturales a la conciencia que tiene el
ser humano que se encuentra vivo. Así traigan consigo consecuencias. A veces
para poder sentirse vivo hay que sentir
dolor, vivir duele. Finalmente lo que menos importa es la excusa para entrar en
crisis social, esta puede ser: económica, política, social, religiosa, etc. Es
mi sentir humilde pero a la vez pretencioso el darle un giro de optimismo y
salvación a este tema.
Las
revoluciones son consecuencias de procesos políticos históricos que traen
consigo la reclamación de cambios y construcciones sociales. Vivimos en un
mundo biológicamente empobrecido en conjunto y donde la inseguridad de los
pueblos ha ido en aumento. Un mundo no solo de exterminio en masa de las
especies, sino también de la constante violencia masiva de las personas; del
desprecio selectivo hacia el derecho internacional, por parte de algunas
naciones poderosas del planeta, y de nuevos niveles de brutalidad contra
civiles ejercida por grupos armados; en resumen un mundo global caracterizado
no por el progreso sino por el retroceso en las normas de civilidad y en los
principios que rigen las interacciones entre la naturaleza y la sociedad[1].
El
mundo contemporáneo ha experimentado de manera sin igual tratos diferenciadores, discriminativos y
excluyentes. Se deben observar los fenómenos sociales y naturales, dónde la
sociología examina las condiciones de vida para la formación de sociedades
urbanas.
Dicen
Badie y Guy: “que la comparación de los fenómenos revolucionarios presentan
grandes problemas: cada revolución se caracteriza por su singularidad, mayor
que otras formas de expresión libre. Continúan: es dudosa la comparación que
suele establecerse entre las revoluciones: francesa, rusa y china, para implantar
un tipo ideal de revolución moderna, pero la segunda, -siguen argumentando-;
pero la segunda mitad del siglo XX ha restado más valor a la comparación: desde
este momento, se designa revolución tanto a las guerras de revolución como a
las de independencia...”.
Comparar,
como comparar y entender, un mundo simplificado desde el manejo conceptual y
moral de la política. Conceptos indiscutibles y mucho menos cuestionados como
el aprendizaje en temas de historia, el manejo del mundo…. Esto es sociedad,….
Esto es Estado,... esto son los pueblos, etc. La cosa se enreda cuando entramos
en la complejidad de análisis profundo, de las peculiaridades, de los contenidos,
de la vida de los individuos; y es ahí donde, respiramos y exhalamos de
sociedad, Estado, familia, cultura,
singularidad, pluralidad, blancos, negros, indígenas, civilizados, ricos,
pobres, la razón humana la necesidad. Las necesidades que hacen que los pueblos
se modernicen, que las instituciones administradoras de las “cosas” sociales o
públicas, se consoliden. Pero manejan estas dos últimas lógicas diferentes. Lo
humano no entiende de certidumbre, y lo planeado no entiende de incertidumbre.
Cómo mantenemos relaciones sociales coherentes si estas dependen de la
acumulación de capital, las nuevas relaciones de clase se basan en el modo
capitalista de producción donde se forjaron en primera medida en Europa.
Posteriormente ese negocio que fue el Laissez
– faire, donde se le otorgo libertades a las empresas y no a los hombres
que trabajaban para ellas, una libertad natural. Y ahora con el pensamiento
científico y tecnológico, todo, debe ser medible, cuantificable y explicable
relativas al funcionamiento de la explotación del hombre (cualquiera que sea la
circunstancia local) relacionado expresamente con la naturaleza sistémica del
crecimiento exponencial.
Es
importante detenerme en el tema de la naturaleza. La naturaleza ha sido
estigmatizada por el mundo moderno, la hemos relegado a ámbitos metafísicos,
peyorativos y supersticiosos. Si vemos un poco más de cerca la evolución de la
movilización social sobre todo en los países llamados tercermundistas, nos
encontramos con que el tema central es el poder que se puede ejercer en el
manejo monopólico de los recursos[2].
No importa si es cristiano, islámico, hinduista o puritanos. En estas regiones existen
conexiones más fuertes con la naturaleza y la tradición que se desarrolla sobre
esta, trayendo con su violación una violencia ecológica y por supuesto social.
Las grandes desigualdades sociales creadas por el capitalismo global se
combinaron con los conflictos nacionalistas[3].
Ahora estos últimos desde la negación tajante de la diferencia y la minoría
racial o religiosa, que tensionan las relaciones humanas desde consideraciones
políticas, acompañado de nuestra incapacidad para desarrollar una forma
relevante de democracia reconociéndonos los unos a los otros, por el contrario,
somos eficaces, eficientes y a veces hasta efectivos en construir y desarrollar
mecanismos y modelos eso sí interesantísimos de mediciones econométricas de los
procesos de movilización social, y solo
hasta entonces seremos los únicos culpables, de no gozarnos la diferencia, la
peculiaridad de las culturas y nos perderemos de la vida y ahí es donde nos
encontraremos muertos.
BIBLIOGRAFIA
-
Franz
Broswiminer; Ecocidio,2002, ISBN 84-933698-6-1.
-
Maldonado Carlos E; Biopolítica de la
Guerra; Siglo del Hombre Editores.
-
John M. Keynes; el final del Lissez
faire; Ensays de Persuación 1925.
-
Samuel Huntington; Orden político y
Decadencia Política.
[1] Franz Broswiminer; Ecocidio,2002,
ISBN 84-933698-6-1.
[2] Entendiendo no solo los recursos
capitales, sino también los recursos naturales. Trayendo un poco a Adam Smith
con aquello de La Riqueza de las Naciones.
[3] Franz Broswiminer; Ecocidio,2002,
ISBN 84-933698-6-1.

No hay comentarios:
Publicar un comentario