lunes, 6 de mayo de 2013

... DE OPINAR VA!!!!...

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LA ERA DE: LAS RE – EVOLUCIONES


Por: Carolina Kosztura Rincón
Las transformaciones y cambios sociales, enmarcan una situación y entorno particular coyuntural, tenemos pues, que los procesos revolucionarios de Francia, Rusia, Inglaterra han sido diferentes que en el medio oriente. En estos últimos  los procesos revolucionarios se  caracterizan por su carácter religioso. En todo caso se quiere precisar en este ensayo  que cada proceso es diferente y de características definitivas para el éxito del asunto.
A partir de un análisis breve de los procesos re - evolucionarios se quiere dejar la inquietud de que: los fenómenos sociales son cambiantes y transformadores, son hermosos significativos, llenantes, consoladores, reivindicadores, particulares y sobre todo necesarios. Naturales a la conciencia que tiene el ser humano que se encuentra vivo. Así traigan consigo consecuencias. A veces para poder sentirse vivo hay que  sentir dolor, vivir duele. Finalmente lo que menos importa es la excusa para entrar en crisis social, esta puede ser: económica, política, social, religiosa, etc. Es mi sentir humilde pero a la vez pretencioso el darle un giro de optimismo y salvación a este tema.   
Las revoluciones son consecuencias de procesos políticos históricos que traen consigo la reclamación de cambios y construcciones sociales. Vivimos en un mundo biológicamente empobrecido en conjunto y donde la inseguridad de los pueblos ha ido en aumento. Un mundo no solo de exterminio en masa de las especies, sino también de la constante violencia masiva de las personas; del desprecio selectivo hacia el derecho internacional, por parte de algunas naciones poderosas del planeta, y de nuevos niveles de brutalidad contra civiles ejercida por grupos armados; en resumen un mundo global caracterizado no por el progreso sino por el retroceso en las normas de civilidad y en los principios que rigen las interacciones entre la naturaleza y la sociedad[1].

El mundo contemporáneo ha experimentado de manera sin igual  tratos diferenciadores, discriminativos y excluyentes. Se deben observar los fenómenos sociales y naturales, dónde la sociología examina las condiciones de vida para la formación de sociedades urbanas.
Dicen Badie y Guy: “que la comparación de los fenómenos revolucionarios presentan grandes problemas: cada revolución se caracteriza por su singularidad, mayor que otras formas de expresión libre. Continúan: es dudosa la comparación que suele establecerse entre las revoluciones: francesa, rusa y china, para implantar un tipo ideal de revolución moderna, pero la segunda, -siguen argumentando-; pero la segunda mitad del siglo XX ha restado más valor a la comparación: desde este momento, se designa revolución tanto a las guerras de revolución como a las de independencia...”.
Comparar, como comparar y entender, un mundo simplificado desde el manejo conceptual y moral de la política. Conceptos indiscutibles y mucho menos cuestionados como el aprendizaje en temas de historia, el manejo del mundo…. Esto es sociedad,…. Esto es Estado,... esto son los pueblos, etc. La cosa se enreda cuando entramos en la complejidad de análisis profundo, de las peculiaridades, de los contenidos, de la vida de los individuos; y es ahí donde, respiramos y exhalamos de sociedad,  Estado, familia, cultura, singularidad, pluralidad, blancos, negros, indígenas, civilizados, ricos, pobres, la razón humana la necesidad. Las necesidades que hacen que los pueblos se modernicen, que las instituciones administradoras de las “cosas” sociales o públicas, se consoliden. Pero manejan estas dos últimas lógicas diferentes. Lo humano no entiende de certidumbre, y lo planeado no entiende de incertidumbre. Cómo mantenemos relaciones sociales coherentes si estas dependen de la acumulación de capital, las nuevas relaciones de clase se basan en el modo capitalista de producción donde se forjaron en primera medida en Europa. Posteriormente ese negocio que fue el Laissez – faire, donde se le otorgo libertades a las empresas y no a los hombres que trabajaban para ellas, una libertad natural. Y ahora con el pensamiento científico y tecnológico, todo, debe ser medible, cuantificable y explicable relativas al funcionamiento de la explotación del hombre (cualquiera que sea la circunstancia local) relacionado expresamente con la naturaleza sistémica del crecimiento exponencial.
Es importante detenerme en el tema de la naturaleza. La naturaleza ha sido estigmatizada por el mundo moderno, la hemos relegado a ámbitos metafísicos, peyorativos y supersticiosos. Si vemos un poco más de cerca la evolución de la movilización social sobre todo en los países llamados tercermundistas, nos encontramos con que el tema central es el poder que se puede ejercer en el manejo monopólico de los recursos[2]. No importa si es cristiano, islámico, hinduista o  puritanos. En estas regiones existen conexiones más fuertes con la naturaleza y la tradición que se desarrolla sobre esta, trayendo con su violación una violencia ecológica y por supuesto social. Las grandes desigualdades sociales creadas por el capitalismo global se combinaron con los conflictos nacionalistas[3]. Ahora estos últimos desde la negación tajante de la diferencia y la minoría racial o religiosa, que tensionan las relaciones humanas desde consideraciones políticas, acompañado de nuestra incapacidad para desarrollar una forma relevante de democracia reconociéndonos los unos a los otros, por el contrario, somos eficaces, eficientes y a veces hasta efectivos en construir y desarrollar mecanismos y modelos eso sí interesantísimos de mediciones econométricas de los procesos de movilización  social, y solo hasta entonces seremos los únicos culpables, de no gozarnos la diferencia, la peculiaridad de las culturas y nos perderemos de la vida y ahí es donde nos encontraremos muertos.       

BIBLIOGRAFIA

 
Bertran Badie, Hermet Guy; Política comparada.
-        Franz Broswiminer; Ecocidio,2002, ISBN 84-933698-6-1.
-        Maldonado Carlos E; Biopolítica de la Guerra; Siglo del Hombre Editores.
-        John M. Keynes; el final del Lissez faire; Ensays de Persuación 1925.
-        Samuel Huntington; Orden político y Decadencia Política.





[1] Franz Broswiminer; Ecocidio,2002, ISBN 84-933698-6-1.
[2] Entendiendo no solo los recursos capitales, sino también los recursos naturales. Trayendo un poco a Adam Smith con aquello de La Riqueza de las Naciones.
[3] Franz Broswiminer; Ecocidio,2002, ISBN 84-933698-6-1.

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